La agenda vasca en movimiento: primeras señales del ciclo 2027
A un año de las elecciones forales y municipales, analizamos los temas que marcarán la conversación electoral durante el próximo año.
Como adelantamos en la newsletter anterior, repasamos los asuntos que marcan la conversación pública de Euskadi a partir de los datos. Situar los temas en el centro del debate es una de las tareas más importantes en un contexto electoral, y también una de las ideas más sólidas de la comunicación política: aquello sobre lo que se discute condiciona cómo vota la ciudadanía.
Es en esa lógica donde cobra sentido preguntarse qué asuntos públicos están determinando la conversación vasca a un año de que las urnas vuelvan a abrirse y qué marcos y discursos pueden articularse a partir de este momento.
La vivienda rompe el contrato social
La vivienda se ha convertido en una preocupación central para la ciudadanía vasca. Ya no afecta únicamente a perfiles concretos ni puede leerse como un problema limitado a determinados grupos sociales. Atraviesa edades, niveles de renta y situaciones vitales muy distintas.
Pero el problema de la vivienda va más allá de la gestión pública inmediata. Según los datos del FOCUS, parece estar consolidándose la idea de que el ascensor social también está roto en Euskadi. El 81% de la ciudadanía cree que acceder a una vivienda depende más del punto de partida social que del esfuerzo personal.
Este dato es políticamente muy relevante. La crisis de la vivienda no solo expresa una dificultad material para emanciparse, alquilar o comprar. También está erosionando uno de los pilares simbólicos sobre los que se ha sostenido buena parte del contrato social: la idea de que el esfuerzo permite progresar. El acceso a la vivienda está determinado por el origen familiar y no por el esfuerzo personal.
Esta fractura tiene una dimensión más profunda que la política de vivienda en sí. Lo que los datos sugieren es que una parte creciente de la ciudadanía vasca siente que el contrato social se ha roto: que las instituciones que prometían garantizar unas condiciones mínimas de vida digna ya no cumplen esa función con la misma eficacia.
Eso interpela de forma directa a los tres grandes partidos vascos, aunque por razones distintas. Para el PSE, que ha construido históricamente su identidad en torno a la socialdemocracia y la defensa del Estado de bienestar, es una pregunta incómoda sobre su propia razón de ser. Para el PNV, que lleva décadas gobernando con el modelo vasco de bienestar como principal argumento de legitimidad, es una señal de desgaste en el núcleo de su relato. Y para EH Bildu, que aspira a ser la fuerza transformadora de ese modelo, es una oportunidad, pero también una exigencia: la ciudadanía no solo quiere un diagnóstico crítico, sino soluciones creíble.
La seguridad y los medios
La delincuencia y la inseguridad ciudadana son temas que llevan meses ganando presencia en la agenda vasca, particularmente, en el ámbito local. Cuando se pregunta por los principales problemas de Euskadi, aparecen por debajo de problemas estructurales como vivienda y Osakidetza. Sin embargo, escalan posiciones cuando la pregunta se sitúa en el contexto municipal.
Las encuestas sugieren que la seguridad será otro de los temas relevantes de la campaña electoral. En cualquier caso, los datos indican que se trata, sobre todo, de una preocupación vinculada a municipios urbanos, con mayor presencia entre votantes del espectro conservador y con una posición económica relativamente acomodada.
Además, resulta revelador observar el papel de la agenda mediática en la consolidación de la seguridad como preocupación pública. Los datos sugieren que el aumento de la inquietud ciudadana no puede explicarse únicamente por la evolución objetiva del problema, sino también por la creciente presencia del tema en medios de comunicación y en el debate público.
La seguridad gana peso en la conversación social al mismo tiempo que aumenta su visibilidad mediática. Y lo hace por encima de otros asuntos que generan una preocupación más intensa y transversal entre la ciudadanía.
Evolución de las noticias relacionadas con seguridad, vivienda y Osakidetza en la prensa vasca
Esto plantea un reto político evidente: cómo responder a una preocupación que crece en la agenda pública sin asumir automáticamente los marcos desde los que esa preocupación se está construyendo. La seguridad es un problema que debe ser atendido, especialmente en el ámbito municipal, pero el modo en que se define condiciona también el tipo de respuestas que se consideran legítimas.
El riesgo es que los partidos entren en el debate aceptando narrativas mediáticas que vinculan de forma directa delincuencia e inmigración. Ese encuadre desplaza la conversación hacia posiciones más favorables a la derecha y dificulta una respuesta basada en datos, prevención, convivencia, políticas sociales y gestión de los espacios públicos. Por tanto, quizá la respuesta esté en no ignorar la preocupación sino en disputarla discursivamente
¿A quién favorece cada tema?
La ciudadanía vasca no percibe la capacidad de gestión de los partidos de forma uniforme: cada fuerza tiene sus territorios de credibilidad y sus puntos ciegos. El PNV aparece como referencia clara en seguridad, en la defensa de la industria vasca y en la creación de empleo de calidad y mantiene una ventaja más moderada en sanidad, educación y gestión de la inmigración. EH Bildu, en cambio, destaca precisamente en los dos ámbitos que más están creciendo en relevancia social y política: la vivienda y la protección de los más vulnerables. No es un dato menor. La coalición abertzale está construyendo su ventaja percibida justo donde el malestar ciudadano es más intenso y donde el contrato social se siente más fragilizado.
En vivienda, EH Bildu se sitúa ligeramente por delante del PNV. Con todo, cuatro de cada diez encuestados no saben a quién atribuirle mayor capacidad en la gestión de la vivienda. Es el tema que más urge a la ciudadanía y el que más abierto está en términos de apropiación política. Para EH-Bildu es una oportunidad sin terminar de cerrar. Para el PNV y PSE, que gobiernan, es una señal de que la gestión no ha dejado huella positiva en la percepción ciudadana. Lo que esta claro es que es un ámbito en disputa.
En seguridad la dinámica se invierte. El PNV aventaja claramente a EH-Bildu en competencia percibida, lo que convierte este tema en un terreno favorable para el partido gobernante y incómodo para la coalición abertzale. Pero hay un dato colateral que no conviene ignorar: Vox obtiene aquí su mejor resultado relativo de toda la encuesta. La seguridad puede estar funcionando como una grieta, una puerta de entrada para posiciones más conservadoras en un electorado vasco que hasta ahora ha sido bastante impermeable a ese espacio político.
Claves
El mapa de la agenda vasca a un año de las elecciones muestra un escenario en el que ningún partido controla el terreno de forma cómoda. El PNV gobierna pero no lidera en los temas que más preocupan. EH Bildu ha logrado posicionarse en los espacios de mayor malestar ciudadano, pero sin cerrar todavía una ventaja consolidada. Y el PSE busca su lugar en un contexto de crisis de los ideales socialdemócratas.
Como analizamos en la newsletter anterior, sobre ese escenario planea, además, la incógnita del contexto estatal. La pregunta no es menor: ¿hasta qué punto los debates que están dominando la política española terminarán colándose en la conversación vasca? Los datos del Deustobarómetro ofrecen una pista inquietante: un 52% de los vascos y vascas podría abrazar posiciones cercanas a la prioridad nacional. Euskadi no es impermeable a esas corrientes. Y si esos marcos ganan terreno, el tablero que hoy conocemos puede cambiar de forma significativa.





