Recomposición de la izquierda: Rufián emerge, pero Sánchez lidera
Analizamos el estado de la izquierda a partir de 3 indicadores que determinan el sentido del voto: movilización, fidelidad y liderazgos.
Esta tarde tendrá lugar en Madrid el primer acto de lo que pretende ser un proceso de debate y reflexión sobre las confluencia de las izquierdas más allá del PSOE. Esta cita estará encabezada por Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid).
3 días después, el 21 de febrero, Sumar, IU, Más Madrid y Comunes presentarán su nueva marca con el objetivo de preparar el terreno electoral de cara a unas hipotéticas elecciones generales. Las dos citas han suscitado mucha expectación y debate vista la evolución en las encuestas de los partidos a la izquierda del PSOE y la ventaja que la suma PP+VOX tiene de cara a unas elecciones legislativas en España.
La trascendencia del momento que viven las izquierdas y su formulas para recuperar el terreno perdido han generado importantes debates en la conversación pública. En Silván & Miracle analizamos el momento de la izquierda desde tres perspectivas: movilización, fidelidad y liderazgo.
Un electorado listo para votar
La incógnita más importante para los partidos a la izquierda del PSOE es saber hasta que punto sus electorados están movilizados de cara a una nueva cita con las urnas y si lo están más o menos que los votantes ubicados a la derecha.
Porcentaje de movilizados por recuerdo de voto
En barómetro de enero del CIS muestra que es ERC quien tiene un nivel de movilización menor de entre los partidos del bloque de la izquierda, si bien la mayoría de votantes muestra niveles de movilización elevados. Por contra, son Sumar, BNG y EH Bildu, los partidos con mayor porcentaje de votantes que afirman que acudirán a las urnas con rotundidad. Por tanto, la movilización de los partidos de izquierda en general es alta.
Porcentaje de personas que acudirán a votar en las próximas elecciones generales por ubicación ideológica
Por ubicación ideológica, la intención de participación muestra un patrón consistente con escenarios de polarización: quienes se sitúan en los extremos declaran niveles de voto asegurado superiores al 80%, mientras que en el centro la disposición a participar cae de forma apreciable. El gráfico sugiere que la polarización opera como mecanismo de activación en los márgenes pero reduce la movilización en posiciones más moderadas.
En este marco, la recomposición de la izquierda se enfrenta a un dilema estratégico: competir por “ser más izquierda” —disputando el electorado ya intensamente ideologizado— o ampliar por transversalidad en el espacio del centro-izquierda. Sin embargo, al observar la relación entre autoubicación ideológica y preferencia partidista, el PSOE aparece especialmente consolidado en el tramo 2–5, lo que indica que una parte sustantiva del votante moderado ya está estructurado en torno a esa referencia. Por ello, el recorrido más plausible para proyectos nuevos o en recomposición no pasa tanto por radicalizar el discurso como por activar y retener al centro-izquierda desmovilizado: perfiles situados en 4–5 que deciden más tarde, responden con mayor sensibilidad al clima político y castigan la falta de claridad estratégica, de liderazgo reconocible o de utilidad práctica percibida.
Fieles a la izquierda pero no a los partidos
Solo el 41% de los votantes de Sumar repetirían el voto. El resto de partidos de izquierda también tienen trasvases importantes de votantes, sobre todo hacia el PSOE que recibe el 15% de Sumar y el 12% de ERC. Otro gran beneficiado sería Podemos, el cual recibiría un 17% de los votos de Sumar. Las trasferencias dentro del bloque de izquierdas son muchas, pero las más significativas no se dan entre los partidos a la izquierda del PSOE, sino de estos hacia el propio PSOE.
Trasferencia de voto entre los partidos de izquierda
Formalizar una unión de las izquierdas, visto el nivel de movilización de cara a las generales y las trasferencia de votos, podría evitar esas fugas hacia el PSOE, pero el crecimiento del bloque de izquierdas plurinacional estaría en cuestión.
El liderazgo emergente de Rufián
El debate sobre el potencial liderazgo del espacio ha ganado relevancia por la caída en popularidad de Yolanda Díaz como activo político presidenciable. La caída generó un vacío de liderazgo que ni Irene Montero, ni Ione Belarra han podido sustituir. En este contexto, ha surgido la figura de Gabriel Rufián para llenar el hueco existente. Una estrategia de comunicación eficiente con una consiste aparición en espacios televisivos y en redes sociales le han hecho ganar presencia en la opinión pública hasta convertirse en uno de los preferidos por parte del electorado de izquierda.
Evolución de la preferencia como presidente del gobierno
Rufián ha sabido ganar el espacio en medios de comunicación y en el entorno digital con momentos virales como su confrontación con Carlos Mazón en la comisión de la DANA. Rufián ha ocupado el espacio digital por encima de Yolanda Díaz y solo Irene Montero y su cruce de tuits con Elon Musk han puesto a la líder de Podemos por delante del de ERC en tendencias de búsquedas en Google. Así, Rufián ha sido capaz de llamar la atención de los votantes de una manera más efectiva que la vicepresidenta del gobierno.
Tendencias de búsqueda en Google en los últimos 90 días
No obstante, conviene observar a quién prefieren los votantes de izquierda como presidente del gobierno para tener una radiografía más precisa del liderazgo dentro del bloque de izquierda.
Preferencia como presidente del gobierno por recuerdo de voto
Gabriel Rufián tiene una preferencia como presidente mejor que Yolanda Díaz. Un 7% no es un mal número para Rufián, pero el portavoz de ERC en el Congreso está lejos de ser el presidente preferido para los votantes de izquierdas, incluso para los votantes de la propia ERC.
Pedro Sánchez es el líder político del bloque de investidura que cuenta con mayor apoyo de cara a ser presidente, incluso es el candidato favorito entre los votantes de Sumar (37% frente al 24 de Díaz), de ERC (64% frente al 24 de Rufián) y entre los votantes de Junts, EH Bildu, PNV y BNG.
Sánchez: núcleo irradiador
Analizando los datos, no se puede asegurar que haya un nivel de desmovilización electoral significativamente alto en la izquierda. Los votantes de izquierdas tienen intención de acudir a las urnas según el CIS.
La alta movilización electoral de los votantes de izquierda puede quedar diluida por la transferencia de votos desde las formaciones de izquierda hacia el PSOE y por la figura de Pedro Sánchez que actúa como “núcleo irradiador” al ser el político de referencia para ocupar la presidencia del gobierno por parte de los votantes de ese espacio. Por contra, hay un espacio en posiciones moderadas de centro-izquierda que no está movilizado y que no parece encontrar un lugar donde depositar su voto.
En todo caso, la propia construcción de un espacio político es, por definición, compleja. Definirlo como “la izquierda a la izquierda del PSOE” también lo es, porque lo sitúa esencialmente en referencia a otro partido. Cuando un proyecto nace definido por comparación —más que por un relato propio—, su identidad y su fuerza quedan condicionadas desde el inicio.








